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ASOCIACIÓN DE ANALGÉSICOS EN EL TRATAMIENTO DEL DOLOR
En la actualidad el arsenal terapéutico dispone de analgésicos con una potencia y eficacia suficiente para aliviar o eliminar cualquier tipo de dolor, el problema radica en que para conseguir una analgesia efectiva administrando un único fármaco, las dosis necesarias son, en general, muy elevadas por lo que pueden inducir efectos secundarios incompatibles con el bienestar y la seguridad del paciente.
Para intentar paliar este inconveniente, una estrategia utilizada frecuentemente en el tratamiento de casi todos los tipos de dolor, es la administración simultánea de dos o más analgésicos. El fundamento para administrar este tipo de asociaciones es que, si los fármacos analgésicos actúan en distintos lugares o mediante diferentes mecanismos de acción, utilizando en combinación dosis menores de cada uno de ellos, es posible conseguir una analgesia similar a la vez que pueden disminuir los efectos indeseables (intensidad e incidencia).
Como norma general, la asociación de dos fármacos que actúen por el mismo mecanismo no consigue beneficio con respecto a la terapia con un agente único, por tanto, este tipo de asociación no esta justificada, puesto que produce una mayor incidencia de efectos indeseables. Existen diferentes grupos de analgésicos cada uno de los cuales actúa por distintos mecanismos (activación del sistema opioide, inhibición de la síntesis de prostaglandinas, bloqueo de la conducción nerviosa, etc.). Los efectos indeseables que provocan también son distintos, por este motivo, a la hora de administrarlos en combinación es preciso evaluar tanto sus efectos beneficiosos como los indeseables y de este modo, determinar la utilidad terapéutica de la combinación.
Cuando administramos conjuntamente dos analgésicos, pueden no interaccionar, produciendo cada uno de ellos el efecto farmacológico que le corresponde de forma independiente (aditividad), o pueden interaccionar provocando un efecto diferente del esperado. Si este efecto es mayor se produce sinergia y si es menor antagonismo. En el tratamiento del dolor, la demostración de sinergia o simple aditividad del efecto analgésico, se considera beneficiosa; sin embargo, si los efectos indeseables también interaccionan de forma sinérgica, la asociación puede carecer de utilidad terapéutica.
En la siguiente tabla se presentan de un modo abreviado las pautas generales que se utilizan en el tratamiento farmacológico del dolor, tanto agudo como crónico. Como puede apreciarse, en cada uno de los escalones es frecuente el uso de varios fármacos asociados (analgesia multimodal o balanceada) por las ventajas que puede presentar con respecto a la terapia única.
TRATAMIENTO DEL DOLOR AGUDO
Intensidad del dolor Fármacos
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Ligero AA, AINES
Moderado AA, AINES ± opioides menores
Intenso opioides mayores, ± AINE, ± clonidina, ± AL
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TRATAMIENTO DEL DOLOR CRÓNICO
Intensidad del dolor Fármacos
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Ligero AA, AINE, ± Adyuvantes
Moderado opioides menores ± AINE ± adyuvantes
Intenso opioides mayores, ± AINE, ± adyuvantes, ± AL
Tabla 1.- Fármacos utilizados en el tratamiento farmacológico del dolor tanto agudo como crónico, según la intensidad del mismo. (Planas y col. 1998).
AA, Analgésicos antitérmicos; AINE, antiinflamatorio no esteroideo; AL, anestésico local. |
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